La Leyenda del Algodón

Hace mucho, mucho tiempo, los antepasados de los pueblos indígenas norteamericanos vivían felices en una región llamada el Gran Chaco. Allí, el clima era siempre suave, como si la primavera nunca se fuera: no hacía calor ni frío, y todo estaba lleno de flores, frutas y cantos de aves.

Los indios tobas vivían en armonía con la naturaleza y estaban muy agradecidos, por eso ofrecían regalos al dios de la luz, Naktanoon, quien les daba calor, vida y alegría.

Pero no todos estaban contentos…

Muy lejos de allí, Nahuet, el dios de las tinieblas, se puso celoso al ver cuánto querían los tobas a Naktanoon. Y, un día, decidió vengarse. Sin avisar, hizo que el invierno llegara al Gran Chaco por primera vez.

El cielo se cubrió de nubes oscuras, el sol desapareció, y la tierra se volvió fría. Los árboles se quedaron sin hojas, los animales desaparecieron, y el hielo cubrió el suelo. La tribu no sabía qué hacer, ¡jamás habían sentido tanto frío!

Entonces, reunidos alrededor del gran sabio de la aldea, decidieron pedir ayuda a su amigo: el dios de la luz, Naktanoon.

Eligieron a cuatro indios muy bondadosos para hacer el viaje. Los acompañaron dos aves: el picaflor y la viudita, y dos plantas: el palo borracho y la planta del patito.

Cuando llegaron, Naktanoon los escuchó con atención y les dijo con voz amable:

— No puedo quitar el invierno, pero sí puedo ayudarlos a resistirlo. Crearé una planta especial, con flores blancas y suaves, que nacerá incluso durante el frío y le servirá para tejer prendas para abrigarse.

Y así, con la ayuda del viento y los recuerdos de sus amigos, Naktanoon creó una flor mágica. Era suave como las plumas de la viudita, brillante como el picaflor, blanca como los capullos del palo borracho y cálida como la planta del patito.

Cuando los mensajeros regresaron al pueblo, vieron que de la tierra estaban creciendo unas plantitas con bolitas blancas como nubes pequeñitas: ¡era el algodón!

Desde entonces, los tobas aprendieron a tejer mantas y ropas calentitas para pasar el invierno. Y así, gracias a su fe y a la generosidad de Naktanoon, nunca más tuvieron miedo del frío.

✨¿Te gustó esta historia?

Suscríbete para acceder a la Biblioteca Secreta, donde podrás descargar este y otros cuentos con actividades pensadas para que tu niño o niña, disfrute y mejore su comprensión lectora.

Comentarios

Deja un comentario