Cómo madres y padres podemos ser los mejores maestros de nuestros hijos

El mundo cambia vertiginosamente. Ya lo sabemos. Y nosotras, las madres—y también muchos padres comprometidos—nos enfrentamos al desafío de educar a nuestros hijos más allá de lo académico. Si bien las escuelas cumplen una función valiosa en la educación intelectual, hay un tipo de enseñanza que no puede delegarse: la formación humana. Y esa, sin duda, comienza en casa.

Hoy, más que nunca, los niños y adolescentes necesitan desarrollar habilidades que les permitan vivir con equilibrio y plenitud:  empatía, comunicación asertiva, curiosidad por el mundo, respeto a la diversidad y sentido de colaboración. No son temas menores. Son las herramientas que les permitirán ser personas plenas y capaces de mirar al otro con generosidad.

Estas habilidades no se enseñan con una pizarra y un libro de texto. Tus niños las aprenden mirando, imitando, sintiendo. Se nutren de tu presencia consciente, de conversaciones cotidianas, de los momentos en los que paras el mundo para escucharlos con atención o leen un cuento juntos.

Cuando compartes una historia inspiradora con tus hijos utilizas una poderosa herramienta para hacer de ellos mejores seres humanos. También creas un espacio íntimo de conexión, donde dices sin palabras: “me importas, quiero que crezcas bien”. En esos momentos, sin percatarte, modelas con tu ejemplo los valores que deseas para ellos.

Ser padres y madres conscientes implica asumirnos como los primeros —y más influyentes— maestros de nuestros hijos. No hace falta tener todas las respuestas, pero sí la disposición para transformarnos a nosotros mismos en mejores seres humanos. La escuela puede enseñar matemáticas y ortografía, pero los valores que sostienen una vida plena se aprenden en casa.

Educar es más que impartir conocimientos: implica inspirar con nuestro ejemplo y nutrir con los mejores valores humanos esas semillas que son nuestros niños y niñas. Y en eso, tú y yo, como madres y padres, tenemos un papel insustituible.

¿Qué valores te gustaría que tu hijo o hija aprendiera contigo?

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